Sanos y 100% naturales, los madrileños “lolos” suponen la versión más creativa y exótica del tradicional polo.

 

Ahrafa y Azmina Khanbhai son una pareja de hermanas que, cansadas de las insanas y calóricas ofertas que el mundo de los helados les ofrecía, decidieron ponerse el mundo por montera y fundar Lolo Polos Artesanos.

Recuperando el polo de toda la vida a base de exóticas recetas, sanas, frescas y naturales; la primera heladería Lolo abría sus puertas en el año 2015 en el madrileño barrio de Malasaña.

Queriendo saber más de estos helados que comienzan a crear tendencia, y aprovechando la inauguración de la que será su tercera heladería en Madrid, hablamos con Azmina para descubrir algunos de los secretos que esconden estas delicias en forma de polo.

¿Cómo surgió la idea de Lolo?

Fue una mezcla de cosas. Por un lado, llevaba tiempo con ganas de tener mi propio negocio, uno con el que poder pasar más rato con mis dos hijos pequeños. Soy médico, y aunque me apasiona mi profesión, criar a mis hijos y darles una infancia feliz siempre ha sido mi prioridad.

Por otro lado, tanto mi hermana Ashrafa como yo, echábamos de menos alternativas dulces, pero saludables y divertidas, en el mercado de los helados. Sobre todo pensando en nuestros hijos. Los helados normalmente están llenos de azúcares, aditivos industriales insanos, natas, etc. Las dos compartimos un recuerdo muy feliz de nuestra infancia en Tanzania, donde nacimos, y donde solíamos fabricar helados caseros 100% naturales con nuestros padres, que siempre nos inculcaron un estilo de vida natural y saludable.

La idea de montar Lolo surgió de la suma de todo esto. Fue una locura impulsiva, sí, pero nos lanzamos a la piscina con muchas ganas y pasión, y hoy podemos decir que hemos cumplido nuestro sueño.

 

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¿Qué hace tan especiales a los “lolos” que los distingue de otros tipos de helados?

La verdad, todo. De los helados artesanos se distinguen en que no contienen natas, por lo que a penas engordan, y de los helados y los polos industriales, en que no contienen ningún tipo de aditivo artificial. También en que la cantidad de azúcar es mínima, unas 3 cucharaditas, lo justo para que dé el poco de sabor que ­se pierde al congelar­.

Además, los ‘lolos’, que así los llamamos nosotros, tienen un porcentaje de fruta muy alto que ronda hasta el 75% en algunas recetas. La diferencia se nota al primer mordisco. La textura es mucho menos acuosa, más cremosa, y la fruta está ahí, se nota muchísimo.

Habiendo experimentado con más de 100 sabores, ¿tienes un favorito?

¡No es nada fácil elegir! Pero si tengo que hacerlo, me quedo con el de frambuesas y agua de Jamaica, y con los de tarta de queso, sobre todo el de maracuyá, por su originalidad y frescura.

 

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Háblanos un poco sobre el proceso de fabricación, ¿cómo se hace un autentico Lolo?

Es muy fácil. Cortamos la fruta, la mezclamos, la trituramos o exprimimos, añadimos botánicos y especias, según la receta, y congelamos el ‘puré’ de fruta resultante. El reto está en conseguir una congelación óptima, para que no aparezcan los desagradables ‘cristales de hielo’, tan frecuentes en los polos que hacemos en casa.

¿Qué tipo de ingredientes utilizáis?

El ingrediente básico es la fruta natural y de temporada. Se la compramos a nuestro frutero de siempre y a botánicos de confianza. En cuanto a las bases, usamos agua, leche o yogur de caserío.

 

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¿Contáis con una carta de sabores fijos?¿o las recetas están en continuo cambio?

Tenemos 10 sabores cada día en nuestra vitrina, que van cambiando prácticamente a diario en función de la fruta fresca disponible. Si vienen buenos melones, hacemos lolos de melón, si vienen buenas fresas, hacemos lolos de fresa. Algunos sabores si que son más recurrentes que otros, como el de ‘chocoplátano’, uno de los favoritos, pero no contamos con una carta fija. No hay sabores fijos en Lolo.

Y en invierno, trabajamos con sabores un poco más contundentes, con base de leche o yogur. Hemos tenido sabores como el lolo de arroz con leche, guirlache de cacahuete o de tiramisú.

También habéis tenido de sandía con agua de Jamaica y de pepino, lima y rosas, que me han comentado que es una delicia, ¿de dónde provienen estas increíbles mezclas?

Todas las hago yo. Me inspiro en los sabores tradicionales de los países en los que he vivido, o que conozco bien. El de mango, yogur y cardamomo, por ejemplo, es un homenaje al mítico kulfi indio.

Como yo soy de Tanzania y tengo raíces indias, además de que también he viajado mucho, tengo un paladar bastante abierto, y me gusta trabajar con especias y combinaciones exóticas.

 

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¿Dónde podemos ir para disfrutar de un Lolo?, o de varios…

Ya contamos con tres puntos de venta. Nuestra primera tienda de Malasaña, y dos más que han abierto bajo el modelo de franquicia. Una en el mercado de San Antón y otra en Huertas, en la calle León nº 30.

Estamos creciendo a buen ritmo, pero con muchísimo cuidado. Queremos mantener nuestra marca, su esencia, y los valores por los que nos quieren nuestros clientes.

¿Nuevos proyectos a la vista?

Queremos llevar los lolos a toda esa gente que está deseando poder disfrutar de un ‘capricho helado’ divertido y sano, como lo son nuestros lolos. Pero bajo ningún concepto queremos echarnos a perder por las prisas.

Como te decía, queremos seguir creciendo, pero con cabeza. Esperamos seguir abriendo nuevas tiendas, tanto propias, como bajo el modelo de franquicia. Empezando por Madrid, y hasta donde nuestros sueños nos lleven.

www.LoloPolosArtesanos.es

 

*Fotografías cortesía de Lolo Polos Artesanos y Lora Demodé

 

[ Artículo publicado en Fuet Magazine]

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